Bernardo Altamirano Torrez
Historia Social I
Universidad Iberoamericana
Doctora Cristina Torales
Noviembre 2007
Rubial García, Antonio y Doris Bieñko de Peralta. “Santa Gertrudis la Magna Huellas de una devoción novohispana”, en: Historia y Grafía, México, Nº 26, 2006. pp. 109-139
Sobre el autor
El autor Antonio Rubial García es mexicano, es Doctor en Historia por la Universidad de Sevilla, especialista en historia medieval y de la época colonial en México. Actualmente es profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Doris Bieñko de Peralta es historiadora y pertenece a la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ella ha impartido cursos como “Sociedad, Cultura y Religión en México Virreinal, siglos XVI y XVIII” por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Principales tesis
El culto a Santa Gertrudis tuvo un arraigo en la Nueva España durante los tres siglos que duro el Virreinato.
La promoción de la devoción de esta santa tuvo por promotores a sectores eclesiásticos y a diversas órdenes religiosas como los jesuitas, carmelitas.
La propagación de la imagen y escritos de esta santa sirvió de modelo de perfección para diversos conventos femeninos.
Los diferentes sectores de la sociedad novohispana hicieron uso de este culto para la adaptación a sus propias necesidades.
La devoción de esta santa alemana llama la atención debido a que el alcance que tuvo en la Nueva España también se difundió en Centroamérica y Sudamérica como el Perú.
Fuentes consultadas
Los autores recurren a fuentes como:
Leandro de Granada. Libro intitulado insinuación de la Divina Piedad revelado a sancta Gertrudis.1605.
Alonso de Andrade. Vida de la gloriosa virgen y abadesa santa Gertrudis.
Archivo General de la Nación, inquisición, vol. 310, exp. 2, fs. 54r-86v.
Comentarios
La devoción a un santo, santa, a los mismos ángeles durante la etapa de la historia del Virreinato en México ha arrojado un sin número de obras que relatan todo lo relacionado al tema. Llama la atención el caso de la Santa Gertrudis porque en primer lugar es un santa de origen alemán; segundo, el que haya tenido una propagación de su culto en territorios de habla española como es el caso de la Nueva España y tercero, el que la difusión de su devoción incluyó no sólo la iconografía correspondiente sino también escritos atribuidos a ellas que sirvieron de ejemplo para que otras monjas pudieran llegar a la perfección cristiana.
Esta santa alemana tuvo una gran influencia en los sectores de la Nueva España que hasta tuvo su propia cofradía junto con una liturgia propia y aprobada desde Roma.
martes, 20 de noviembre de 2007
Ricard, Robert. La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España d
Mayra Nidia Aguirre Olivares
FICHA TÉCNICA No. 4
1.Ricard, Robert. La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España de 1523-1524 a 1572. Fondo de Cultura Económica. México 2004. (8ª. reimpresión).
2. Robert Ricard presentó esta obra como tesis para obtener el doctorado en la Sorbona en 1933, una investigación que duró casi una década. Catalogado como hispanista, es miembro de la Asociación Internacional de Hispanistas, tiene su sede en la Universidad de la Sorbona, en París. Con suma influencia del llamado “Principe de los hispanistas” Marcel Bataillon. Entre otros estudios realizó sobre personajes como sor Juana Inés de la Cruz y Santa Teresa
3. Tesis:
Planea que sin duda, uno de los fenómenos más notables de la colonización es la cristianización indiscutible, de los inmensos territorios de los grupos indígenas. Pone en boga la acción misionera que llevó a cabo España, que era una de las naciones europeas más preparadas para llevar a cabo dicha conquista espiritual cuya tarea principal consiste en poner a la disposición de los infieles los medios normales de conversión.
En una obra muy objetiva, que muestra ambas caras de la moneda, reconociendo el profundo impacto que tuvo la cristianización en Nueva España y cómo los frailes provenientes de las órdenes mendicantes -en un inicio los franciscanos (los Doce), posteriormente se unieron al esfuerzo los dominicos, y finalmente, los agustinos-, se volvían el tutor o protector de los grupos indígenas. Muy poco se refiere en esta obra a la labor jesuita, aunque la comenta no profundiza tanto como las primeras órdenes que arribaron a la Nueva España.
Entre sus conclusiones destaca la debilidad de la obra evangelizadora realizada por los religiosos españoles la cual consistía en permitirse el fracaso del Seminario de Tlatelolco, en donde estudiarían jóvenes indígenas, así como la enorme laguna que significaba la ausencia de un clero indígena completo, puesto que indica que no se fundó realmente una Iglesia mexicana pero apenas se sentaron las bases de una Iglesia criolla, y lo único que se logró establecer en efecto fue el modelo de la Iglesia española, donde los fieles indígenas hacían el papel de cristianos de segunda. Hay que recordar que el objeto de estudio se realiza en el siglo XVI.
Ricard manifiesta que las dificultades internas del apostolado solaparon una cadena de escollos con que vino a chocar la obra evangelizadora y reconoce que cuando en los comienzos hubo una cooperación entre los misioneros de las expediciones de las distintas órdenes, más tarde, comenzaron a mostrar rivalidades hostiles, incompatibilidad de caracteres. Surgieron las querellas de una orden contra otra y las desavenencias con los obispos y el clero secular.
El autor también nos señala los abusos que en ocasiones se cometían contra los naturales. En 1561 Montúfar y el obispo de Michoacán, Vasco de Quiroga, abrieron pleito a los religiosos de San Francisco, Santo Domingo y San Agustín por “haber adquirido cierta jurisdicción de terrenos y maltratar a los indios”.
Nos habla del papel tan importante que realizó Zumárraga, obispo de México , quien recibió de Carlos V el cargo y título de “protector de los indios” y de su oposición a los abusos y rapiñas de Nuño de Guzmán, presidente de la primera Audiencia, que además contaba con la responsabilidad militar, política y civil, y Zumárraga sólo contaba con el poder de las armas espirituales. Metaforiza Ricard.
También dedica un espacio a la resistencia indígena, algunos quienes opusieron enorme resistencia de inercia a la entrada de los misioneros. Explica además que a la llegada de los Doce, estos se reunieron con los principales y sacerdotes de los ídolos para exponerles la doctrina cristiana. A los nativos no les parecía cosa justa que las costumbres y ritos que los antepasados les dejaron, con liviandad los desampararan y destruyeran.
La forma en que se opusieron resultó sencilla en sus procedimientos: huir ante los misioneros, evitar cualquier trato, esconderse, táctica que sólo fue posible en regiones apartadas no caídas aún bajo el dominio español. Y de igual forma, mantenían una hostilidad silenciosa, los nobles, quienes ocultaban a sus hijos para evitar que recibieron una educación en los conventos.
El enfrentamiento de la realidad pagana se presentó bajo dos sistemas; uno de ellos era la ruptura total y absoluta con el pasado, y el de la preparación providencial. En el primero, las instituciones religiosas o sociales, las modalidades políticas, la vida interna de mentes y almas, todo lo que el indio tenía como propio es condenado en absoluto: Romper con el pasado. El segundo sistema tuvo precursores y se difundió a partir de mediados del siglo XIX, al reconocer su dignidad humana y haciéndolo acreedor a la confianza para que deje costumbres paganas, lo que se convierte en el punto inicial de toda evangelización.
4. Fuentes:
En una investigación que lleva realizándose cerca de una década destaca lo numeroso de documentos, autores, libros y fuentes que se han consultado y considero que sería injusto dejar autores fuera de este espacio en la ficha técnica. Sin embargo, como comenté al principio, este hispanista tiene fuerte influencia de la escuela parisina. Sin embargo, hay que destacar a los más contemporáneos de esa época: Las Casas, Motolinía, Icazbalceta, Zumárraga, Grijalva, entre otros.
5. Opinión:
El autor que pertenece a la corriente de hispanistas y que en una obra maestra que le llevó cerca de una década de años realizar, se refiere a la conquista espiritual –como el título de su obra lo dice- que realizó España en la Nueva España, a través de la cristianización que se realizaba a veces de manera profunda y mística y otros, sólo superficial y con habilidosa.
Como bien la calificó la Profra. Torales, es una obra que habla “muy temprano” de la Nueva España, pero lleva de la mano a sus lectores y nos permite entender ambas civilizaciones, la mexicana y la española, así como la importancia y la ardua labor que realizaron los religiosos de las órdenes mendicantes en el territorio de la Nueva España.
De manera muy anecdótica el autor nos relata los comienzos y las vicisitudes de su investigación, y como historiador nos delimita el lugar común, realiza observaciones sobre las observaciones. Historiografía muy detallada que nos hace estar en ese momento histórico de manera deleitosa.
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FICHA TÉCNICA No. 4
1.Ricard, Robert. La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España de 1523-1524 a 1572. Fondo de Cultura Económica. México 2004. (8ª. reimpresión).
2. Robert Ricard presentó esta obra como tesis para obtener el doctorado en la Sorbona en 1933, una investigación que duró casi una década. Catalogado como hispanista, es miembro de la Asociación Internacional de Hispanistas, tiene su sede en la Universidad de la Sorbona, en París. Con suma influencia del llamado “Principe de los hispanistas” Marcel Bataillon. Entre otros estudios realizó sobre personajes como sor Juana Inés de la Cruz y Santa Teresa
3. Tesis:
Planea que sin duda, uno de los fenómenos más notables de la colonización es la cristianización indiscutible, de los inmensos territorios de los grupos indígenas. Pone en boga la acción misionera que llevó a cabo España, que era una de las naciones europeas más preparadas para llevar a cabo dicha conquista espiritual cuya tarea principal consiste en poner a la disposición de los infieles los medios normales de conversión.
En una obra muy objetiva, que muestra ambas caras de la moneda, reconociendo el profundo impacto que tuvo la cristianización en Nueva España y cómo los frailes provenientes de las órdenes mendicantes -en un inicio los franciscanos (los Doce), posteriormente se unieron al esfuerzo los dominicos, y finalmente, los agustinos-, se volvían el tutor o protector de los grupos indígenas. Muy poco se refiere en esta obra a la labor jesuita, aunque la comenta no profundiza tanto como las primeras órdenes que arribaron a la Nueva España.
Entre sus conclusiones destaca la debilidad de la obra evangelizadora realizada por los religiosos españoles la cual consistía en permitirse el fracaso del Seminario de Tlatelolco, en donde estudiarían jóvenes indígenas, así como la enorme laguna que significaba la ausencia de un clero indígena completo, puesto que indica que no se fundó realmente una Iglesia mexicana pero apenas se sentaron las bases de una Iglesia criolla, y lo único que se logró establecer en efecto fue el modelo de la Iglesia española, donde los fieles indígenas hacían el papel de cristianos de segunda. Hay que recordar que el objeto de estudio se realiza en el siglo XVI.
Ricard manifiesta que las dificultades internas del apostolado solaparon una cadena de escollos con que vino a chocar la obra evangelizadora y reconoce que cuando en los comienzos hubo una cooperación entre los misioneros de las expediciones de las distintas órdenes, más tarde, comenzaron a mostrar rivalidades hostiles, incompatibilidad de caracteres. Surgieron las querellas de una orden contra otra y las desavenencias con los obispos y el clero secular.
El autor también nos señala los abusos que en ocasiones se cometían contra los naturales. En 1561 Montúfar y el obispo de Michoacán, Vasco de Quiroga, abrieron pleito a los religiosos de San Francisco, Santo Domingo y San Agustín por “haber adquirido cierta jurisdicción de terrenos y maltratar a los indios”.
Nos habla del papel tan importante que realizó Zumárraga, obispo de México , quien recibió de Carlos V el cargo y título de “protector de los indios” y de su oposición a los abusos y rapiñas de Nuño de Guzmán, presidente de la primera Audiencia, que además contaba con la responsabilidad militar, política y civil, y Zumárraga sólo contaba con el poder de las armas espirituales. Metaforiza Ricard.
También dedica un espacio a la resistencia indígena, algunos quienes opusieron enorme resistencia de inercia a la entrada de los misioneros. Explica además que a la llegada de los Doce, estos se reunieron con los principales y sacerdotes de los ídolos para exponerles la doctrina cristiana. A los nativos no les parecía cosa justa que las costumbres y ritos que los antepasados les dejaron, con liviandad los desampararan y destruyeran.
La forma en que se opusieron resultó sencilla en sus procedimientos: huir ante los misioneros, evitar cualquier trato, esconderse, táctica que sólo fue posible en regiones apartadas no caídas aún bajo el dominio español. Y de igual forma, mantenían una hostilidad silenciosa, los nobles, quienes ocultaban a sus hijos para evitar que recibieron una educación en los conventos.
El enfrentamiento de la realidad pagana se presentó bajo dos sistemas; uno de ellos era la ruptura total y absoluta con el pasado, y el de la preparación providencial. En el primero, las instituciones religiosas o sociales, las modalidades políticas, la vida interna de mentes y almas, todo lo que el indio tenía como propio es condenado en absoluto: Romper con el pasado. El segundo sistema tuvo precursores y se difundió a partir de mediados del siglo XIX, al reconocer su dignidad humana y haciéndolo acreedor a la confianza para que deje costumbres paganas, lo que se convierte en el punto inicial de toda evangelización.
4. Fuentes:
En una investigación que lleva realizándose cerca de una década destaca lo numeroso de documentos, autores, libros y fuentes que se han consultado y considero que sería injusto dejar autores fuera de este espacio en la ficha técnica. Sin embargo, como comenté al principio, este hispanista tiene fuerte influencia de la escuela parisina. Sin embargo, hay que destacar a los más contemporáneos de esa época: Las Casas, Motolinía, Icazbalceta, Zumárraga, Grijalva, entre otros.
5. Opinión:
El autor que pertenece a la corriente de hispanistas y que en una obra maestra que le llevó cerca de una década de años realizar, se refiere a la conquista espiritual –como el título de su obra lo dice- que realizó España en la Nueva España, a través de la cristianización que se realizaba a veces de manera profunda y mística y otros, sólo superficial y con habilidosa.
Como bien la calificó la Profra. Torales, es una obra que habla “muy temprano” de la Nueva España, pero lleva de la mano a sus lectores y nos permite entender ambas civilizaciones, la mexicana y la española, así como la importancia y la ardua labor que realizaron los religiosos de las órdenes mendicantes en el territorio de la Nueva España.
De manera muy anecdótica el autor nos relata los comienzos y las vicisitudes de su investigación, y como historiador nos delimita el lugar común, realiza observaciones sobre las observaciones. Historiografía muy detallada que nos hace estar en ese momento histórico de manera deleitosa.
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Traslosheros, Jorge E., “Orden Judicial y Herencia Medieval en la Nueva España”
Mayra Nidia Aguirre Olivares
FICHA TÉCNICA No. 3
1. Traslosheros, Jorge E., “Orden Judicial y Herencia Medieval en la Nueva España” en Historia Mexicana. Volumen LV. núm.4. El Colegio de México. México, 2006. Pp. 1105-1138.
2. Jorge E. Traslosheros, es profesor investigador del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México y director del Departamento de Humanidades del mismo campus. Es investigador nacional nivel I. Doctor en estudios Latinoamericanos por la Universidad de Tulane, Nueva Orleans, Estados Unidos, maestro en historia por El Colegio de Michoacán. Se dedica a investigar la historia de la Nueva España, en sus vertientes eclesiástica, institucional y judicial.
3. Tesis:
El autor se dice convencido de que fue la negociación entre los diversos cuerpos sociales y la corona en la Nueva España lo que dio vida al ordenamiento judicial y señala que este orden se presentó complejo porque tiene profundas raíces medievales, existe una diversidad judicial y jurídica, ya que existía un proceso de fortalecimiento del fuero real sobre las demás corporaciones en permanente negociación con la Iglesia católica.
Explica que en dicha herencia existen elementos de modernidad política, de racionalización del poder cuando la corona se convierte en árbitro supremo de dicha sociedad, dando a cada parte lo que por derecho le correspondía. Un derecho formado por costumbre, por la Iglesia y por el rey que, no obstante la prelación del fuero real reconoce un cuerpo jurídico superior como lo fue el derecho común, hoy fuero común.
En un artículo muy descriptivo y analítico, en el que hace un cotejo muy interesante sobre los órganos de jurisdicción y jurisprudencia, así como una comparación entre la época medieval y la Nueva España, indica que aún cuando la corona vivía un centralismo exacerbado, lejos de negar la particularidad jurídica de las corporaciones constitutivas de la Nueva España y los derechos de los vasallos, garantizó su conservación. Lo que resguardaba dentro de la diversidad era condición de la unidad del reino y de la dominación misma de la corona sobre el sistema en su conjunto.
A diferencia de la ficha anterior, este autor habla de una condición de realidad sociológica muy detallada y se adentra a un estudio meticuloso de herencias medievales que orientaron la formación del orden judicial de la Nueva España hasta su consolidación a finales del siglo XVI y principios del XVII.
El orden judicial mantiene en su cúspide a la figura del rey o la corona como corporación dominante en las Indias occidentales, quien ejerció su autoridad a través de pospotestades: la temporal, consustancial, y la eclesiástica limitada y regulada por el Real Patronato de Indias. Mientras que en campo judicial, la potestad temporal de la corona tuvo dos dispositivos: 1) foros de justicia y que operó en la Nueva España a través de sus propias instancias, con una jurisdicción reservada en exclusiva para el rey sin mediación posible dentro del virreinato, ejemplo el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, en donde no podía intervenir ni el Consejo de Indias. 2) el de la potestad temporal del rey está integrado por los foros judiciales que dependen directamente del Consejo de Indias y que, a su vez, se subdividen en dos grandes grupos: los que descienden por línea directa de las reales audiencias y los que reconocen al Juzgado General de Indios por vía de la real audiencia conforman, a su vez, dos cuerpos. El primero se compone por foros propios de la jurisdicción administrativa del rey: gobernadores de provincias, alcaldes mayores y corregidores; así como cabildos de ayuntamientos, el segundo cuerpo lo conforman las justicias corporativas como el Consulado, la Universidad, el Protocolo.
Por otra parte, la cabeza en el virreinato de la Nueva España parece ser el Juzgado General de los Indios que desciende por los gobernadores indígenas y termina en los cabildos de los ayuntamientos indios.
En cuanto a la potestad eclesiástica del monarca indiano, señala el autor que estuvo regulada por el Regio Patronato de Indias que, dio mano a los reyes sobre la Iglesia en asuntos de jurisdicción, pero no en los disciplinarios ni en los doctrinarios. En materia judicial se trata de protección y libertad que la corona reconoció a los foros de justicia de la Iglesia, por lo que ejercieron jurisdicción obligatoria para todos los vasallos en calidad de “propios del reino”. Con este análisis que realiza el autor nos demuestra que el ordenamiento judicial de la Nueva España aparece como una extraña y rara mezcla de diversidad de experiencias judiciales y jurídicas unidas por un mismo monarca.
4. Fuentes:
Retoma teorías de los clásicos como Weber y su tipología. Menciona artículos de Koenigsberger, así como a Batista I Rocca y a Solórzano y Pereyra. Mantiene un sustento académico sobre el derecho en obras como la de Martínez Martínez, Garriga en su “Orden jurídico y poder político”, y Grossi así como Berman, quien se ve inspirado por el derecho medieval en cuanto a sus elementos de unidad, también de su diversidad normativa y judicial. En cuestión de la herencia medieval hace referencia al gusto que siente el autor por las reflexiones de Rucquoi en “La historia medieval”.
5. Opinión:
Traslosheros me hizo llevar a cabo una reflexión sobre la necesidad que tuvo la Corona de implantar un nuevo sistema judicial y jurídico puesto que el suyo no podía acoplarse al nuevo modelo de la sociedad existente en la Nueva España, lo que explica que se respetaba el derecho común de esa sociedad indiana, por lo que tuvieron que crear autoridades que tomaran en consideración a los representantes indios, aunque no deja de admirar el manejo político de la Corona en el caso específico del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en donde los autos de este órgano legal del virreinato sólo podían apelarse ante el Supremo Consejo de la Inquisición, no podía intervenir ni el propio Consejo de Indias, organismo que debía pertenecer al clero, pero que finalmente quedó en manos de la Corona. La comparación con la herencia medieval me parece que cuadra muy bien en la Nueva España y que inclusive queda aún mucho de dicha herencia –hasta hoy combatiéndose- como el sistema republicano o el presidencialismo en México en donde todo giraba en torno a una cabeza en la que recaían todos los poderes de la figura de Estado. Me pareció un excelente artículo.
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FICHA TÉCNICA No. 3
1. Traslosheros, Jorge E., “Orden Judicial y Herencia Medieval en la Nueva España” en Historia Mexicana. Volumen LV. núm.4. El Colegio de México. México, 2006. Pp. 1105-1138.
2. Jorge E. Traslosheros, es profesor investigador del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México y director del Departamento de Humanidades del mismo campus. Es investigador nacional nivel I. Doctor en estudios Latinoamericanos por la Universidad de Tulane, Nueva Orleans, Estados Unidos, maestro en historia por El Colegio de Michoacán. Se dedica a investigar la historia de la Nueva España, en sus vertientes eclesiástica, institucional y judicial.
3. Tesis:
El autor se dice convencido de que fue la negociación entre los diversos cuerpos sociales y la corona en la Nueva España lo que dio vida al ordenamiento judicial y señala que este orden se presentó complejo porque tiene profundas raíces medievales, existe una diversidad judicial y jurídica, ya que existía un proceso de fortalecimiento del fuero real sobre las demás corporaciones en permanente negociación con la Iglesia católica.
Explica que en dicha herencia existen elementos de modernidad política, de racionalización del poder cuando la corona se convierte en árbitro supremo de dicha sociedad, dando a cada parte lo que por derecho le correspondía. Un derecho formado por costumbre, por la Iglesia y por el rey que, no obstante la prelación del fuero real reconoce un cuerpo jurídico superior como lo fue el derecho común, hoy fuero común.
En un artículo muy descriptivo y analítico, en el que hace un cotejo muy interesante sobre los órganos de jurisdicción y jurisprudencia, así como una comparación entre la época medieval y la Nueva España, indica que aún cuando la corona vivía un centralismo exacerbado, lejos de negar la particularidad jurídica de las corporaciones constitutivas de la Nueva España y los derechos de los vasallos, garantizó su conservación. Lo que resguardaba dentro de la diversidad era condición de la unidad del reino y de la dominación misma de la corona sobre el sistema en su conjunto.
A diferencia de la ficha anterior, este autor habla de una condición de realidad sociológica muy detallada y se adentra a un estudio meticuloso de herencias medievales que orientaron la formación del orden judicial de la Nueva España hasta su consolidación a finales del siglo XVI y principios del XVII.
El orden judicial mantiene en su cúspide a la figura del rey o la corona como corporación dominante en las Indias occidentales, quien ejerció su autoridad a través de pospotestades: la temporal, consustancial, y la eclesiástica limitada y regulada por el Real Patronato de Indias. Mientras que en campo judicial, la potestad temporal de la corona tuvo dos dispositivos: 1) foros de justicia y que operó en la Nueva España a través de sus propias instancias, con una jurisdicción reservada en exclusiva para el rey sin mediación posible dentro del virreinato, ejemplo el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, en donde no podía intervenir ni el Consejo de Indias. 2) el de la potestad temporal del rey está integrado por los foros judiciales que dependen directamente del Consejo de Indias y que, a su vez, se subdividen en dos grandes grupos: los que descienden por línea directa de las reales audiencias y los que reconocen al Juzgado General de Indios por vía de la real audiencia conforman, a su vez, dos cuerpos. El primero se compone por foros propios de la jurisdicción administrativa del rey: gobernadores de provincias, alcaldes mayores y corregidores; así como cabildos de ayuntamientos, el segundo cuerpo lo conforman las justicias corporativas como el Consulado, la Universidad, el Protocolo.
Por otra parte, la cabeza en el virreinato de la Nueva España parece ser el Juzgado General de los Indios que desciende por los gobernadores indígenas y termina en los cabildos de los ayuntamientos indios.
En cuanto a la potestad eclesiástica del monarca indiano, señala el autor que estuvo regulada por el Regio Patronato de Indias que, dio mano a los reyes sobre la Iglesia en asuntos de jurisdicción, pero no en los disciplinarios ni en los doctrinarios. En materia judicial se trata de protección y libertad que la corona reconoció a los foros de justicia de la Iglesia, por lo que ejercieron jurisdicción obligatoria para todos los vasallos en calidad de “propios del reino”. Con este análisis que realiza el autor nos demuestra que el ordenamiento judicial de la Nueva España aparece como una extraña y rara mezcla de diversidad de experiencias judiciales y jurídicas unidas por un mismo monarca.
4. Fuentes:
Retoma teorías de los clásicos como Weber y su tipología. Menciona artículos de Koenigsberger, así como a Batista I Rocca y a Solórzano y Pereyra. Mantiene un sustento académico sobre el derecho en obras como la de Martínez Martínez, Garriga en su “Orden jurídico y poder político”, y Grossi así como Berman, quien se ve inspirado por el derecho medieval en cuanto a sus elementos de unidad, también de su diversidad normativa y judicial. En cuestión de la herencia medieval hace referencia al gusto que siente el autor por las reflexiones de Rucquoi en “La historia medieval”.
5. Opinión:
Traslosheros me hizo llevar a cabo una reflexión sobre la necesidad que tuvo la Corona de implantar un nuevo sistema judicial y jurídico puesto que el suyo no podía acoplarse al nuevo modelo de la sociedad existente en la Nueva España, lo que explica que se respetaba el derecho común de esa sociedad indiana, por lo que tuvieron que crear autoridades que tomaran en consideración a los representantes indios, aunque no deja de admirar el manejo político de la Corona en el caso específico del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en donde los autos de este órgano legal del virreinato sólo podían apelarse ante el Supremo Consejo de la Inquisición, no podía intervenir ni el propio Consejo de Indias, organismo que debía pertenecer al clero, pero que finalmente quedó en manos de la Corona. La comparación con la herencia medieval me parece que cuadra muy bien en la Nueva España y que inclusive queda aún mucho de dicha herencia –hasta hoy combatiéndose- como el sistema republicano o el presidencialismo en México en donde todo giraba en torno a una cabeza en la que recaían todos los poderes de la figura de Estado. Me pareció un excelente artículo.
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Aguirre, Rodolfo. “La Demanda de Clérigos “lenguas” en el Arzobispado de México, 1700-1750
FICHA TÉCNICA No. 2
1. Aguirre, Rodolfo. “La Demanda de Clérigos “lenguas” en el Arzobispado de México, 1700-1750” en Estudios de Historia Novohispana. UNAM, México, 2006.Pp.47-70.
2. Rodolfo Aguirre Salvador, integrante del Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU) da Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Trabaja sobre una línea de investigación sobre el estudio de elites clericales en Nueva España, específicamente en el arzobispado de México.
3. Tesis:
El autor señala que los clérigos que conocían algún idioma fueron avocados a comunicarse directamente con los feligreses autóctonos sirviendo como intermediarios en las distintas esferas de gobierno, y a pesar de ser figuras secundarias en la jerarquía del clero secular, subordinadas a los curas titulares, fueron un recurso clerical que facilitó la secularización generalizada de las doctrinas, en manos de os frailes desde el siglo XVI.
Considerar el conocimiento de una lengua como “patrimonio intelectual” del clérigo se convirtió en un estímulo muy importante para la clerecía del arzobispado de México, y una vez realizado el llamado tercer concilio mexicano se recogieron los principales problemas de la evangelización, en el que se propusieron soluciones que fueron retomadas en diferentes etapas históricas, tal como el conocimiento de los idiomas hablados en la Nueva España.
De tal manera que la corona y el clero secular fueron dando pasos necesarios para lograr contar un día con un cuerpo de especialistas en lenguas; y primero se decretó por ley el aprendizaje de las mismas para poder ordenarse y ganar un curato de indios y posteriormente, se crearon las cátedras de mexicano y otomí en varias instituciones reconocidas.
Aguirre nos indica que existían tres categorías en el nivel de dominio de las lenguas indígenas, según aplicaban los examinadores nombrados por los arzobispos: quienes contaban con la lengua nativa; quienes la sabían por asistencia a cátedras; y quienes adultos, habían sido enviados con los indios para aprenderla. Existía ventaja para quienes tenían el conocimiento de la lengua, pues era requisito para ordenarse, al igual que comprender, leer y escribir en latín, así como administrar sacramentos y ritual católico.
Para el autor, un factor que continuó favoreciendo el aprendizaje de las lenguas por el clero fue el aumento de la población en las comunidades indígenas del arzobispado. Y ejemplifica con la provincia de Chalco que en 1644 existían 11 mil 600 indios aproximadamente; mientras que 91 años después, la cifra se elevó a 30 mil seiscientos, y 60 años más tarde, los habitantes de esta provincia llegaron a ser casi 51 mil.
También nos da pruebas de que hubo opositores a este propósito sin embargo, la realidad lingüística de la feligresía era más fuerte que todos los planes de las autoridades por uniformar el idioma, y ante ella, el clero en su conjunto se dio a la tarea de darse los instrumentos necesarios para superar la permanente barrera del lenguaje entre el evangelizador y las nuevas generaciones de fieles.
No obstante, el clérigo lengua difícilmente hacía carrera para ascender en la jerarquía eclesiástica, ya que si se compara la formación del alto clero novohispano, son pocos quienes sólo se distinguieron por sus conocimientos lingüísticos. De tal manera que ni en las leyes reales ni en las eclesiásticas se les consideraba como candidatos dignos de tomarse en cuenta, debían conformarse con nombramientos subordinados y de bajos ingresos.
Aunque reconoce que sólo se trata de un primer acercamiento a los problemas sobre la formación y el destino de los clérigos lenguas en el arzobispado de México, destaca el papel de estos como intermediarios entre los indios y los grupos gobernantes de la colonia, como articuladores y canalizadores del descontento social.
4. Fuentes:
Refiere a pocos autores pues señala que existen a la vez hay pocos estudios sobre los clérigos lenguas o la formación lingüística del clero secular en Nueva España, entre ellos Robert Ricard en “La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España, 1523-1572”; además de un artículo de María Bono López, “La política lingüística en la Nueva España” en Anuario Mexicano de Historia del Derecho. En general se apega mucho a historiadores mexicanos como: Leticia Pérez, Pilar Gonzalbo; Margarita Menegus; Enrique Florescano; Manuel Miño y Mariano Cuevas. También sustenta su artículo en documentos como las Reales Cédulas originales, Bienes Nacionales del Archivo General de la Nación.
5. Opinión:
Efectivamente me parece que hay muy poco material sobre el tema de los clérigos lenguas y considero que la participación de los mismos debió ser fundamental para la evangelización, puesto que los feligreses autóctonos tenían la confianza o se identificaban con alguien que entendiera su lengua nativa, pero creo que según lo describe el autor, este tipo de figura en el clero se fue ganando poco a poco su lugar y gracias a la reflexión de la Corona en el sentido de que la lengua es un patrimonio intelectual, se logró hasta implantar cátedras de estos idiomas. Sin embargo, el autor bien podría adentrarse a estudios lingüísticos y a comportamientos de la sociedades, como lo hacen dos importantes historiadores: De Certeau y Luhmann, quienes podría servir de base para llevar un análisis más sociológico de esa época. No me parece un tema muy profundo, aunque él mismo aclara que aún falta más por estudiar.
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1. Aguirre, Rodolfo. “La Demanda de Clérigos “lenguas” en el Arzobispado de México, 1700-1750” en Estudios de Historia Novohispana. UNAM, México, 2006.Pp.47-70.
2. Rodolfo Aguirre Salvador, integrante del Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU) da Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Trabaja sobre una línea de investigación sobre el estudio de elites clericales en Nueva España, específicamente en el arzobispado de México.
3. Tesis:
El autor señala que los clérigos que conocían algún idioma fueron avocados a comunicarse directamente con los feligreses autóctonos sirviendo como intermediarios en las distintas esferas de gobierno, y a pesar de ser figuras secundarias en la jerarquía del clero secular, subordinadas a los curas titulares, fueron un recurso clerical que facilitó la secularización generalizada de las doctrinas, en manos de os frailes desde el siglo XVI.
Considerar el conocimiento de una lengua como “patrimonio intelectual” del clérigo se convirtió en un estímulo muy importante para la clerecía del arzobispado de México, y una vez realizado el llamado tercer concilio mexicano se recogieron los principales problemas de la evangelización, en el que se propusieron soluciones que fueron retomadas en diferentes etapas históricas, tal como el conocimiento de los idiomas hablados en la Nueva España.
De tal manera que la corona y el clero secular fueron dando pasos necesarios para lograr contar un día con un cuerpo de especialistas en lenguas; y primero se decretó por ley el aprendizaje de las mismas para poder ordenarse y ganar un curato de indios y posteriormente, se crearon las cátedras de mexicano y otomí en varias instituciones reconocidas.
Aguirre nos indica que existían tres categorías en el nivel de dominio de las lenguas indígenas, según aplicaban los examinadores nombrados por los arzobispos: quienes contaban con la lengua nativa; quienes la sabían por asistencia a cátedras; y quienes adultos, habían sido enviados con los indios para aprenderla. Existía ventaja para quienes tenían el conocimiento de la lengua, pues era requisito para ordenarse, al igual que comprender, leer y escribir en latín, así como administrar sacramentos y ritual católico.
Para el autor, un factor que continuó favoreciendo el aprendizaje de las lenguas por el clero fue el aumento de la población en las comunidades indígenas del arzobispado. Y ejemplifica con la provincia de Chalco que en 1644 existían 11 mil 600 indios aproximadamente; mientras que 91 años después, la cifra se elevó a 30 mil seiscientos, y 60 años más tarde, los habitantes de esta provincia llegaron a ser casi 51 mil.
También nos da pruebas de que hubo opositores a este propósito sin embargo, la realidad lingüística de la feligresía era más fuerte que todos los planes de las autoridades por uniformar el idioma, y ante ella, el clero en su conjunto se dio a la tarea de darse los instrumentos necesarios para superar la permanente barrera del lenguaje entre el evangelizador y las nuevas generaciones de fieles.
No obstante, el clérigo lengua difícilmente hacía carrera para ascender en la jerarquía eclesiástica, ya que si se compara la formación del alto clero novohispano, son pocos quienes sólo se distinguieron por sus conocimientos lingüísticos. De tal manera que ni en las leyes reales ni en las eclesiásticas se les consideraba como candidatos dignos de tomarse en cuenta, debían conformarse con nombramientos subordinados y de bajos ingresos.
Aunque reconoce que sólo se trata de un primer acercamiento a los problemas sobre la formación y el destino de los clérigos lenguas en el arzobispado de México, destaca el papel de estos como intermediarios entre los indios y los grupos gobernantes de la colonia, como articuladores y canalizadores del descontento social.
4. Fuentes:
Refiere a pocos autores pues señala que existen a la vez hay pocos estudios sobre los clérigos lenguas o la formación lingüística del clero secular en Nueva España, entre ellos Robert Ricard en “La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España, 1523-1572”; además de un artículo de María Bono López, “La política lingüística en la Nueva España” en Anuario Mexicano de Historia del Derecho. En general se apega mucho a historiadores mexicanos como: Leticia Pérez, Pilar Gonzalbo; Margarita Menegus; Enrique Florescano; Manuel Miño y Mariano Cuevas. También sustenta su artículo en documentos como las Reales Cédulas originales, Bienes Nacionales del Archivo General de la Nación.
5. Opinión:
Efectivamente me parece que hay muy poco material sobre el tema de los clérigos lenguas y considero que la participación de los mismos debió ser fundamental para la evangelización, puesto que los feligreses autóctonos tenían la confianza o se identificaban con alguien que entendiera su lengua nativa, pero creo que según lo describe el autor, este tipo de figura en el clero se fue ganando poco a poco su lugar y gracias a la reflexión de la Corona en el sentido de que la lengua es un patrimonio intelectual, se logró hasta implantar cátedras de estos idiomas. Sin embargo, el autor bien podría adentrarse a estudios lingüísticos y a comportamientos de la sociedades, como lo hacen dos importantes historiadores: De Certeau y Luhmann, quienes podría servir de base para llevar un análisis más sociológico de esa época. No me parece un tema muy profundo, aunque él mismo aclara que aún falta más por estudiar.
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Del Río, Ignacio. “Comercio, Libranzas de Real Hacienda y Circulación Monetaria en el Norte de la Nueva España
Mayra Nidia Aguirre Olivares
FICHA TÉCNICA No. 1
1. Del Río, Ignacio. “Comercio, Libranzas de Real Hacienda y Circulación Monetaria en el Norte de la Nueva España (1773-1810)”, en Estudios de Historia Novohispana, Volumen 35. UNAM. México 2006. Pp. 117-131.
2. Ignacio del Río, doctor en Historia, pertenece al Sistema Nacional de Investigación (N3). Actualmente es investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. Fue distinguido con la publicación de El noroeste de México y la historia regional, memorias del Coloquio Homenaje a Ignacio del Río y Sergio Ortega, por la Universidad Autónoma de Sinaloa .
3. Tesis:
El autor describe las ventajas y desventajas de los libramientos que realizaron autoridades hacendarias locales contra la real caja de México, lo cual benefició a las provincias norteñas –objeto de estudio: Sinaloa, Sonora de las que comprendía el reino de la Nueva Vizcaya, Durango y Chihuahua-, luego de que el circulante llegara a disminuirse provocando los abusos de los comerciantes en contra de la población.
A pesar de que desde 1535, la Nueva España contó con una Casa de Moneda, se presentaba una economía con bajo grado de monetización, debido a “las grandes cantidades de moneda que se extraían anualmente del virreinato, ya por medio del aparato fiscal, ya por las remisiones que hacían comerciantes a España, el Caribe y Filipinas”.
La moneda formal poco se empleaba en las operaciones comerciales de poca monta, tenían mayor uso las llamadas “monedas de tierra” o “tlacos”, cuando no el mero trueque o el crédito para pagarlo en especie, por cierto, siempre desventajosos. Se agudizaba la falta de moneda en zonas periferias, incluso las mineras.
No fue sino hasta la llegada del visitador general de Real Hacienda, José de Gálvez, quien tras advertir el problema mandó que se homologaran los precios corrientes, situación que no logró su objetivo. El marco de plata valía ocho pesos y medio, el comerciante lo pagaba a siete pesos cinco reales si era plata de “azogue” y a siete pesos dos reales si era de plata “de fuego”. Mientras el marco de oro se recibía a 80 pesos, cuando su precio en la ciudad de México era de 125 a 127 pesos.
Una vez que entra en vigor el Reglamento para los presidios que se forman en la línea fronteriza de Nueva España, se ordena pagar sueldos de los militares en moneda y por semestre anticipado. El tesorero de Chihuahua, Manuel Antonio de Escorza, encargado del pago de la tropa solicitó al virrey Antonio Bucareli, que como no había suficiente dinero efectivo le permitiera recibir las cantidades de moneda a los comerciantes locales que pretendían enviar a la ciudad de México, para lo cual se darían a los depositarios libranzas pagaderas en la real caja de México.
Hubo mucha controversia más que administrativa, ésta se dio de manera política, ya que al ser redimidas las libranzas en la capital del país, se veían mermadas las disponibilidades monetarias de la real caja matriz, a la que, cubiertas tales obligaciones, sólo quedaban papeles sin ningún valor. Y aunque no significara una ruptura del orden administrativo, reñía con el sistema centralizado de autoridad que caracterizaba a la Real Hacienda.
La mejoría de la economía en las provincias norteñas no apuntaba hacia la dirección de los objetivos colonialistas del régimen borbónico sino que mucho tuvo que ver la extinción de las prácticas monopólicas del gremio de comerciantes que tenía su sede en la ciudad de México. Y afirma que esos beneficios no obraban del todo en favor de la unidad económica, administrativa y política del virreinato.
4. Fuentes:
El autor se basa en investigaciones realizadas en el Archivo General de la Nación, en el Archivo Histórico de Hacienda, destaca además los Informes del Real Tribunal y Audiencia de la Contaduría Mayor de Cuentas en 1795, Provincias Internas 12; el Informe del tesorero Rafael de Ahumada al comandante general Nemesio Salcedo, Chihuahua, 1 de diciembre 1802, Provincias Internas 12; así como el Informe de la Contaduría Mayor del Real Tribunal y Audiencia de Cuentas, México, 28 de enero 1803, Provincias Internas 12.
En pocas ocasiones acude a fuentes bibliográficas y sólo maneja autores como: Richard Garner; Rafael Rodríguez Gallardo; Luis Navarro García; y aún más contemporáneo a Alejandro de Humboldt.
Su investigación documental es bastante rica, pues remite a las misivas enviadas a los distintos virreyes mencionados en el artículo y a los funcionarios de las provincias en busca de autorizaciones. Finalmente hace un señalamiento en manejo de cantidades de circulante, sobre el documento en donde se presentan las cuentas formadas por los oficiales reales de la real caja de Álamos.
5. Opinión:
Considero que dicho artículo encuentra un quiebre en la historia y es precisamente, la falta de información sobre la circulación monetaria en el Norte de la Nueva España. Me parece que es un tema bastante delimitado pero no por ello deja de ser una búsqueda incansable de documentos que le permitan al autor llegar a la conclusión de que finalmente hizo falta una visión más clara en política económica, aunque con el sistema de libranzas nos demuestra que había hombres interesados en mejorar la productividad de la región en la que se encontraban. No obstante, la ambición que desde ese entonces se registra en este sistema centralista hasta nuestros días, no permitió un camino recto hacia una economía sana sino un vericueto por le ha dificultado a México avanzar.
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FICHA TÉCNICA No. 1
1. Del Río, Ignacio. “Comercio, Libranzas de Real Hacienda y Circulación Monetaria en el Norte de la Nueva España (1773-1810)”, en Estudios de Historia Novohispana, Volumen 35. UNAM. México 2006. Pp. 117-131.
2. Ignacio del Río, doctor en Historia, pertenece al Sistema Nacional de Investigación (N3). Actualmente es investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. Fue distinguido con la publicación de El noroeste de México y la historia regional, memorias del Coloquio Homenaje a Ignacio del Río y Sergio Ortega, por la Universidad Autónoma de Sinaloa .
3. Tesis:
El autor describe las ventajas y desventajas de los libramientos que realizaron autoridades hacendarias locales contra la real caja de México, lo cual benefició a las provincias norteñas –objeto de estudio: Sinaloa, Sonora de las que comprendía el reino de la Nueva Vizcaya, Durango y Chihuahua-, luego de que el circulante llegara a disminuirse provocando los abusos de los comerciantes en contra de la población.
A pesar de que desde 1535, la Nueva España contó con una Casa de Moneda, se presentaba una economía con bajo grado de monetización, debido a “las grandes cantidades de moneda que se extraían anualmente del virreinato, ya por medio del aparato fiscal, ya por las remisiones que hacían comerciantes a España, el Caribe y Filipinas”.
La moneda formal poco se empleaba en las operaciones comerciales de poca monta, tenían mayor uso las llamadas “monedas de tierra” o “tlacos”, cuando no el mero trueque o el crédito para pagarlo en especie, por cierto, siempre desventajosos. Se agudizaba la falta de moneda en zonas periferias, incluso las mineras.
No fue sino hasta la llegada del visitador general de Real Hacienda, José de Gálvez, quien tras advertir el problema mandó que se homologaran los precios corrientes, situación que no logró su objetivo. El marco de plata valía ocho pesos y medio, el comerciante lo pagaba a siete pesos cinco reales si era plata de “azogue” y a siete pesos dos reales si era de plata “de fuego”. Mientras el marco de oro se recibía a 80 pesos, cuando su precio en la ciudad de México era de 125 a 127 pesos.
Una vez que entra en vigor el Reglamento para los presidios que se forman en la línea fronteriza de Nueva España, se ordena pagar sueldos de los militares en moneda y por semestre anticipado. El tesorero de Chihuahua, Manuel Antonio de Escorza, encargado del pago de la tropa solicitó al virrey Antonio Bucareli, que como no había suficiente dinero efectivo le permitiera recibir las cantidades de moneda a los comerciantes locales que pretendían enviar a la ciudad de México, para lo cual se darían a los depositarios libranzas pagaderas en la real caja de México.
Hubo mucha controversia más que administrativa, ésta se dio de manera política, ya que al ser redimidas las libranzas en la capital del país, se veían mermadas las disponibilidades monetarias de la real caja matriz, a la que, cubiertas tales obligaciones, sólo quedaban papeles sin ningún valor. Y aunque no significara una ruptura del orden administrativo, reñía con el sistema centralizado de autoridad que caracterizaba a la Real Hacienda.
La mejoría de la economía en las provincias norteñas no apuntaba hacia la dirección de los objetivos colonialistas del régimen borbónico sino que mucho tuvo que ver la extinción de las prácticas monopólicas del gremio de comerciantes que tenía su sede en la ciudad de México. Y afirma que esos beneficios no obraban del todo en favor de la unidad económica, administrativa y política del virreinato.
4. Fuentes:
El autor se basa en investigaciones realizadas en el Archivo General de la Nación, en el Archivo Histórico de Hacienda, destaca además los Informes del Real Tribunal y Audiencia de la Contaduría Mayor de Cuentas en 1795, Provincias Internas 12; el Informe del tesorero Rafael de Ahumada al comandante general Nemesio Salcedo, Chihuahua, 1 de diciembre 1802, Provincias Internas 12; así como el Informe de la Contaduría Mayor del Real Tribunal y Audiencia de Cuentas, México, 28 de enero 1803, Provincias Internas 12.
En pocas ocasiones acude a fuentes bibliográficas y sólo maneja autores como: Richard Garner; Rafael Rodríguez Gallardo; Luis Navarro García; y aún más contemporáneo a Alejandro de Humboldt.
Su investigación documental es bastante rica, pues remite a las misivas enviadas a los distintos virreyes mencionados en el artículo y a los funcionarios de las provincias en busca de autorizaciones. Finalmente hace un señalamiento en manejo de cantidades de circulante, sobre el documento en donde se presentan las cuentas formadas por los oficiales reales de la real caja de Álamos.
5. Opinión:
Considero que dicho artículo encuentra un quiebre en la historia y es precisamente, la falta de información sobre la circulación monetaria en el Norte de la Nueva España. Me parece que es un tema bastante delimitado pero no por ello deja de ser una búsqueda incansable de documentos que le permitan al autor llegar a la conclusión de que finalmente hizo falta una visión más clara en política económica, aunque con el sistema de libranzas nos demuestra que había hombres interesados en mejorar la productividad de la región en la que se encontraban. No obstante, la ambición que desde ese entonces se registra en este sistema centralista hasta nuestros días, no permitió un camino recto hacia una economía sana sino un vericueto por le ha dificultado a México avanzar.
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John Elliot. Gran Bretaña y España en América, Imperios Contrastantes
Lars William Brinkman Clark
Historia Social I
Universidad Iberoamericana
Noviembre 2007
John Elliot. Gran Bretaña y España en América, Imperios Contrastantes. en Letras Libres, Noviembre 2006. Editorial Vuelta. México, 2006, pp. 20-25
Sobre el autor
John Elliot es historiador y catedrático de la Universidad de Oxford. Nacido en Reading, Berkshire en 1930, ha sido galardonado con el premio Príncipe de Asturias por su contribución a las ciencias sociales en 1996, y el Premio Balzan para la Historia, en 1999. Ha publicado varios libros sobre la historia de la Península Ibérica, del cual el mas reciente, Imperios del mundo atlántico. España y Gran Bretaña en América, fue publicado en 2006 por la Yale University Press.
Principales tesis
La principal tesis del articulo, el cual es un extracto del epilogo de su libro, Imperios del mundo atlántico. España y Gran Bretaña en América, es encontrar las diferencias entre los modelos de expansión Americana de los Imperios Españoles y Británicos, diferencias que según el autor, serian claves para el desarrollo de las colonias (o reinos en su caso) y serian fundamentales en las identidades y futuros de los países que surgieron de estas. En el articulo, Elliot denota las principales diferencias, que son:
La diferencia religiosa. Especialmente la diferencia que existe en los programas de expansión religiosa entre los dos imperios. Uno con un programa de inclusión, y otro completamente exclusivo del indígena Americano.
Las diferencias geográficas, en particular, la falta de recursos minerales en las colonias Británicas, ausencia que dio rumbo diferente a la naturaleza del trabajo en esas colonias.
Los diferentes modelos políticos importados de dos ideologías distintas. La Británica basándose en la tolerancia religiosa y política, y la Española basándose en un modelo que pretendía convertir y incluir a la gran base indígena a un Imperio con una ideología religiosa, política y social fija y determinada.
Fuentes consultadas
El articulo en si cita a St. John de Crevecoeur y a Adam Smith, sin embargo, al ser este un extracto de una obra mucho mayor, podemos pensar que cuenta con una extensa bibliografía.
Comentarios
El articulo es muy interesante, la traducción de Mauricio Montiel al parecer esta muy bien lograda, y se lee con facilidad. De hecho, las dos partes del articulo que dan a uno mucho de que pensar, son las dos citas, de Crevecoeur y de Smith. En la primera, de Crevecoeur, se citan las Cartas a un granjero americano, en las cuales hablando de Reinos de España en América dice ¨…. la languidez que corroe y debilita a la madre patria afecta también a sus bellas provincias refiriéndose a una corrupción que desgraciadamente desde esos tiempos nos asecha. La segunda de Smith, simplemente nos ilumina que algo que en ese tiempo parecía negativo y desastroso (la falta de riqueza mineral en las colonias y la incapacidad de estas de ser financieramente auto sustentables) a la larga seria uno de los catalizadores importantes para el trabajo que en tiempo crearía el país mas industrializado del mundo.
Historia Social I
Universidad Iberoamericana
Noviembre 2007
John Elliot. Gran Bretaña y España en América, Imperios Contrastantes. en Letras Libres, Noviembre 2006. Editorial Vuelta. México, 2006, pp. 20-25
Sobre el autor
John Elliot es historiador y catedrático de la Universidad de Oxford. Nacido en Reading, Berkshire en 1930, ha sido galardonado con el premio Príncipe de Asturias por su contribución a las ciencias sociales en 1996, y el Premio Balzan para la Historia, en 1999. Ha publicado varios libros sobre la historia de la Península Ibérica, del cual el mas reciente, Imperios del mundo atlántico. España y Gran Bretaña en América, fue publicado en 2006 por la Yale University Press.
Principales tesis
La principal tesis del articulo, el cual es un extracto del epilogo de su libro, Imperios del mundo atlántico. España y Gran Bretaña en América, es encontrar las diferencias entre los modelos de expansión Americana de los Imperios Españoles y Británicos, diferencias que según el autor, serian claves para el desarrollo de las colonias (o reinos en su caso) y serian fundamentales en las identidades y futuros de los países que surgieron de estas. En el articulo, Elliot denota las principales diferencias, que son:
La diferencia religiosa. Especialmente la diferencia que existe en los programas de expansión religiosa entre los dos imperios. Uno con un programa de inclusión, y otro completamente exclusivo del indígena Americano.
Las diferencias geográficas, en particular, la falta de recursos minerales en las colonias Británicas, ausencia que dio rumbo diferente a la naturaleza del trabajo en esas colonias.
Los diferentes modelos políticos importados de dos ideologías distintas. La Británica basándose en la tolerancia religiosa y política, y la Española basándose en un modelo que pretendía convertir y incluir a la gran base indígena a un Imperio con una ideología religiosa, política y social fija y determinada.
Fuentes consultadas
El articulo en si cita a St. John de Crevecoeur y a Adam Smith, sin embargo, al ser este un extracto de una obra mucho mayor, podemos pensar que cuenta con una extensa bibliografía.
Comentarios
El articulo es muy interesante, la traducción de Mauricio Montiel al parecer esta muy bien lograda, y se lee con facilidad. De hecho, las dos partes del articulo que dan a uno mucho de que pensar, son las dos citas, de Crevecoeur y de Smith. En la primera, de Crevecoeur, se citan las Cartas a un granjero americano, en las cuales hablando de Reinos de España en América dice ¨…. la languidez que corroe y debilita a la madre patria afecta también a sus bellas provincias refiriéndose a una corrupción que desgraciadamente desde esos tiempos nos asecha. La segunda de Smith, simplemente nos ilumina que algo que en ese tiempo parecía negativo y desastroso (la falta de riqueza mineral en las colonias y la incapacidad de estas de ser financieramente auto sustentables) a la larga seria uno de los catalizadores importantes para el trabajo que en tiempo crearía el país mas industrializado del mundo.
Francois-Xavier Guerra. Modernidad e Independencias
Lars William Brinkman Clark
Historia Social I
Universidad Iberoamericana
Noviembre 2007
Francois-Xavier Guerra. Modernidad e Independencias, Ensayos sobre las revoluciones hispánicas. Editorial Mapfre, Fondo de Cultura Económica, México, 1993. 406 pp.
Sobre el autor
Francois-Xavier Guerra nació en Vigo España en 1942, desde joven se traslado a Francia donde encontró su pasión por la investigación y docencia histórica. Catedrático de la Universidad de Paris I, Panteón Sorbona, publico lo que seria su tesis doctoral, y trabajo mas importante en 1983 titulado México: del Antiguo Régimen a la Revolución, publicado en México por el Fondo de Cultura Económica. En 2002, tras una corta enfermedad, el Dr. Guerra falleció en Paris, Francia.
Principales tesis
La tesis principal propuesta es la estrecha relación que existe entre la revolución francesa y la independencia española, que a su vez dio lugar a los movimientos independistas de los Reinos americanos de la corona española.
El autor enfatiza que a diferencia de lo que generalmente se especula, los movimientos revolucionarios de España no son causados directamente por la revolución Francesa, sino mas bien, so parte de un movimiento general de modernidad el cual se inicia en Francia.
Los efectos de esta modernidad, en particular, el breve momento que se vivió de libertad de prensa, tiene un gran efecto en la cantidad de material que llega de España a los Reinos Americanos, asi como también tiene efecto en la cantidad de material que se publica en los Reinos mismos.
Este material, aunado con una alta tasa de escolarización (La fuentes del autor estiman que en la Nueva España, entre el 48 y el 62 por ciento de la población poseía una educación primaria) es esencial en lo que posteriormente serian los movimientos independistas americanos.
Los ideales de la modernidad, que en un principio son implementados por la monarquía borbónica, y que posteriormente, en diferentes expresiones son vividos en los Reinos Americanos, plantean cuestiones como la soberanía, el concepto de país, de igualdad y de representación, mismas que serian puntos importantes en la discusión sobre si los reinos deberían de ser naciones independientes.
Fuentes consultadas
La diversidad de los temas tratados asi como el tamaño de la bibliografía no nos permiten hacer una reseña meticulosa sobre las fuentes utilizadas. Cabe mencionar que el Dr. Guerra hace uso tanto de textos escritos por otros autores sobre los temas tratados, como de lo que podríamos llamar fuentes primarias, es decir documentos contemporáneos a los temas investigados.
Comentarios
El libro es una excelente investigación sobre la serie de movimientos que culminaron con la independencia de los Reinos Americanos. El autor toma gran precaución en remarcar la importancia de las conexiones que existen entre movimientos culturales, económicos, sociales y políticos que van desde Francia y Inglaterra, hasta España y sus Reinos en América. En lo particular, el capitulo titulado La difusión de la modernidad: alfabetización, imprenta, y revolución me pareció revelador, y lo disfrute mucho. En resumen, un excelente texto, fácil de leer, y sumamente informativo.
Historia Social I
Universidad Iberoamericana
Noviembre 2007
Francois-Xavier Guerra. Modernidad e Independencias, Ensayos sobre las revoluciones hispánicas. Editorial Mapfre, Fondo de Cultura Económica, México, 1993. 406 pp.
Sobre el autor
Francois-Xavier Guerra nació en Vigo España en 1942, desde joven se traslado a Francia donde encontró su pasión por la investigación y docencia histórica. Catedrático de la Universidad de Paris I, Panteón Sorbona, publico lo que seria su tesis doctoral, y trabajo mas importante en 1983 titulado México: del Antiguo Régimen a la Revolución, publicado en México por el Fondo de Cultura Económica. En 2002, tras una corta enfermedad, el Dr. Guerra falleció en Paris, Francia.
Principales tesis
La tesis principal propuesta es la estrecha relación que existe entre la revolución francesa y la independencia española, que a su vez dio lugar a los movimientos independistas de los Reinos americanos de la corona española.
El autor enfatiza que a diferencia de lo que generalmente se especula, los movimientos revolucionarios de España no son causados directamente por la revolución Francesa, sino mas bien, so parte de un movimiento general de modernidad el cual se inicia en Francia.
Los efectos de esta modernidad, en particular, el breve momento que se vivió de libertad de prensa, tiene un gran efecto en la cantidad de material que llega de España a los Reinos Americanos, asi como también tiene efecto en la cantidad de material que se publica en los Reinos mismos.
Este material, aunado con una alta tasa de escolarización (La fuentes del autor estiman que en la Nueva España, entre el 48 y el 62 por ciento de la población poseía una educación primaria) es esencial en lo que posteriormente serian los movimientos independistas americanos.
Los ideales de la modernidad, que en un principio son implementados por la monarquía borbónica, y que posteriormente, en diferentes expresiones son vividos en los Reinos Americanos, plantean cuestiones como la soberanía, el concepto de país, de igualdad y de representación, mismas que serian puntos importantes en la discusión sobre si los reinos deberían de ser naciones independientes.
Fuentes consultadas
La diversidad de los temas tratados asi como el tamaño de la bibliografía no nos permiten hacer una reseña meticulosa sobre las fuentes utilizadas. Cabe mencionar que el Dr. Guerra hace uso tanto de textos escritos por otros autores sobre los temas tratados, como de lo que podríamos llamar fuentes primarias, es decir documentos contemporáneos a los temas investigados.
Comentarios
El libro es una excelente investigación sobre la serie de movimientos que culminaron con la independencia de los Reinos Americanos. El autor toma gran precaución en remarcar la importancia de las conexiones que existen entre movimientos culturales, económicos, sociales y políticos que van desde Francia y Inglaterra, hasta España y sus Reinos en América. En lo particular, el capitulo titulado La difusión de la modernidad: alfabetización, imprenta, y revolución me pareció revelador, y lo disfrute mucho. En resumen, un excelente texto, fácil de leer, y sumamente informativo.
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